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UNA LLUVIA DE ARTÍCULOS
¡En esta categoría damos rienda suelta a nuestras ganas de escribir sobre el agua!
En el cerebro: ¡hay agua (y mucha)!
Cuando pensamos en el organismo y el agua, muy a menudo pensamos en el sistema urinario y los riñones. Pero no hay que olvidar que el agua es necesaria para el buen funcionamiento de todo nuestro cuerpo. Nuestro cerebro está compuesto por más de un 75 % de agua y una buena hidratación regular le permite funcionar mejor. Por eso, J’osmose ha decidido explicarle hoy las necesidades de agua de nuestro cerebro.
Nada más despertarse, hay que acordarse de beber un vaso de agua. De hecho, después de una buena noche de sueño, nuestras células cerebrales necesitan reponerse :-). Muchos de nosotros transpiramos mientras dormimos y la sudoración provoca una pérdida de agua que es necesario compensar. Además, durante el sueño, en cada respiración profunda, exhalamos agua. Así que está decidido, desde mañana nos levantaremos con buen pie y adoptaremos el hábito del vaso de agua matutino. De paso, también es ideal para abrir el apetito ;-).
Hidratarse regularmente a lo largo del día permite mejorar la concentración. No siempre sentimos de inmediato los efectos de la deshidratación y, sin embargo, nuestro cerebro es uno de los primeros órganos en sufrirla. Así que, para evitar la disminución de la atención y los dolores de cabeza, puede ser de gran ayuda acordarse de tomar unos sorbos cada media hora. Más vale prevenir que curar, como dice el refrán popular…
Una buena hidratación también permite regular la temperatura del cerebro y eliminar las toxinas. Mantener un aporte regular de agua permite, por tanto, generar un equilibrio necesario para nuestra salud y nuestro bienestar. Quizá haya observado en los niños de corta edad un cansancio anormal o un comportamiento agitado durante un episodio de deshidratación… Pues bien, piense que también podemos vernos afectados por la falta de agua. Incluso un ligero desequilibrio puede provocar dificultades para concentrarse, memorizar información y reflexionar.
Beber un vaso de agua antes de acostarse, a veces tendemos a pensar que no es necesariamente una buena idea… Sobre todo porque obliga a algunos de nosotros a levantarnos de nuevo por la noche para orinar. Y, sin embargo, el agua permite mejorar la circulación sanguínea hacia el cerebro, lo que genera una sensación de bienestar y calma. Incluso durante la noche, nuestro organismo elimina los desechos y las toxinas, ¡y eso es fundamental para nuestro equilibrio celular y neurológico!
Ahora que sabe un poco más sobre cómo actúa el agua en nuestro cerebro y nuestras capacidades cognitivas, ¡seguro que querrá adoptar buenos hábitos a diario! No hace falta beber litros y litros, dé prioridad a una hidratación regular teniendo siempre una cantimplora a mano ;-).
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